Ser chola
es mucho más que delinearse los labios, los ojos, usar grandes arracadas y
Dickies.
Es una identidad forjada por la lucha de vivir bajo tus propias reglas de
lealtad, orgullo y respeto.
Lucha que nuestra cultura ha defendido a través de la historia, en los 80s las
cholas se delineaba los labios color azul violeta, se dejaban las cejas muy
delgadas y se arreglaba el cabello con spray Aquanet, creando un fleco
asimétrico con la altura suficiente como para competir contra las otras homies
del barrio.
Se peleaban en la escuela con otras chicas que las desafiaban o que les
faltaban al respeto, para darse a respetar y sobrevivir en una comunidad que no
apreciaba la debilidad.
Eran la contra parte de los cholos, algunas vivían en hogares disfuncionales y
vivían en condiciones marginales, Si bien ha habido poca investigación sobre
las pandillas de mujeres en general, el papel de las mujeres en la vida de la
calle es significativo operaban junto a los hombres, pero en su mayoría eran
auxiliares de la pandilla establecida. La violencia en las calles también
afectaba a las mujeres, por que ocasionalmente participan en la violencia
callejera.
Las mujeres juegan un papel fundamental en la historia contemporánea de las
pandillas urbanas.
La vestimenta, el maquillaje y otras costumbres distinguen a las cholas del
resto de los hombres y mujeres en la vida callejera,que es el mundo de las
pandillas.
BLOOD IN, BLOOD OUT (SANGRE POR SANGRE) EL MERO ESTILO
CHICANO.
Es una película de 1993 dirigida por Taylor Hackford.
Cuenta las vidas de tres muchachos chicanos: Miklo (Damian Chapa), Cruz (Jesse
Borrego) y Paco (Benjamin Bratt).
Sigue la vida entrelazada de tres parientes chicanos de
1972 a 1984. Comienzan como miembros de una pandilla de la calle en el este de
Los Ángeles, y cuando suceden incidentes dramáticos, sus vidas y amistades
cambian para siempre. Blood In Blood Out fue filmada en 1991 en las
áreas de habla hispana de Los Ángeles y dentro de la prisión estatal de San
Quintín en California.
Tres primos crecen como hermanos en medio de la
violencia de las bandas del Este de Los Ángeles. Con el tiempo, sus vidas
siguen caminos muy diferentes: Paco trabaja para la brigada antidroga de la
policía, Miklo cae en las redes de las brutales bandas de San Quintín, y Cruz
se deja arrastrar por el sórdido mundo de la drogadicción, pero el sentido del
honor y sobre todo los lazos de sangre los mantendrán siempre unidos
La historia
comienza cuando Miklo decide volver al viejo barrio con su madre, ya que
anteriormente se había peleado con su padre blanco. Al llegar donde ella está,
lo decide dejar. Luego de ver que el barrio está con marcas de la banda rival,
Miklo quiere ser parte de los VL (Vatos Locos). Por otra parte,
Paco le pide que defienda la zona para luego integrarse a ellos. Miklo, en su
afán de ser un Vato Loco defiende la zona peleando contra Los 3
Puntos otra banda de los Ángeles,
sin imaginar que no se quedarían con las manos cruzadas, ya que estos idean un
plan para vengarse de los Vatos Locos. En la
fiesta de graduación de Cruz, estando él con su novia en un lugar a solas,
aparecen Los 3 Puntos y descargan su furia de barrio sobre él, lo
golpean y lo mandan al hospital. Los Vatos
Locos, en su afán de defender a su carnal de barrio, traman una trampa para
Spider, el líder de Los 3 Puntos. La historia sigue cuando matan a
Spider. Miklo es recluido en el centro de readaptación de San Quintín por ser
menor de edad y estar en libertad condicional. Paco es obligado a reclutarse en
el ejército o irse a prisión,
y Cruz, herido e internado en un hospital, sigue con su recuperación. Pero
después de este acontecimiento nada vuelve a ser igual para ninguno de los tres
primos, ya que cada uno debe aprender a vivir en un mundo diferente al que
habían planeado y enfrentarse en una vida totalmente corrompida donde todo es
sangre por sangre, matas o mueres.